En 1926 el joven Carlos Sáenz de Tejada (Tánger, 1987-Madrid, 1958) se instala en la capital de la moda, París, donde residirá hasta 1933. Eran los años en que Chanel y Schiparelli rivalizaban por el reinado en los salones de alta costura de París. Y Vionnet, Lanvin, Paquin o Patou sentaban las bases estéticas de la mujer contemporánea. Damas que hacen deporte, fuman, se divierten, usan faldas cortas, van a fiestas, toman cocteles y acarician sin reparos la androginia.
El Museo ABC, que atesora entre sus fondos más de 900 dibujos de Sáenz de Tejada, recupera y expone por vez primera la obra de este prolífico y talentoso pintor e ilustrador que, además de dibujante de moda, fue muralista, diseñador de carteles, decorador y figurinista teatral. La exposición con la que el museo celebra su primer aniversario de vida, La elegancia del dibujo. Crónica de París de Carlos Sáenz de Tejada, se centra en su faceta más reconocida, la de ilustrador de modas, y en concreto en las crónicas ilustradas que, desde el epicentro de la capital francesa, como habitual de los salones de alta costura más selectos, ideaba periódicamente para diferentes publicaciones nacionales e internacionales de la época: ABC, Blanco y Negro, Vogue, Femina, Harper´s Bazaar, Elegante Welt o Jardin des Modes.
Sáenz de Tejada, que años antes había colaborado en Madrid con Sonia Delaunay como figurinista teatral para el Circo Americano, dibujaba con tinta china, grafito, gouache o acuarela sobre cartulina a las modelos (sosies) que presentaban las creaciones de la primera generación de couturières. Pero Sáenz de Tejada no se conforma con plasmar los trajes que ha visto, sino que va más allá, y en su afán de narrador, sitúa a sus modelos en escenografías inventadas que ayudan a contar una historia. Algo así como la semilla que dio origen a las campañas fotográficas de moda que inundan hoy en día las páginas de cualquier revista.
El lenguaje visual de las obras que pueden verse en la exposición es elegante y sofisticado, como las modelos que retrata, y elástico y versátil, como la moda de aquellos años del surrealismo. En los detalles se aprecia una técnica minuciosa y perfeccionista, que se hace verbo en las anotaciones a mano del propio Sáenz de Tejada. Pero, sobre todo, sus ilustraciones de moda cumplen a la perfección con una de las funciones principales de la alta costura: ilusionar, invitar a soñar, y crear mundos que nos transporten a lugares mágicos.
Sáenz de Tejada
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La elegancia del dibujo. Crónica de París de Carlos Sáenz de Tejada puede visitarse hasta el próximo 26 de febrero de 2012 en el Museo ABC de Dibujo e Ilustración, calle Amaniel, 29-31, de martes a sábado, de 11.00 a 20.00 h. Y los domingos de 10.00 a 14.00 h.





