Confusa, huidiza, desorientada, imprecisa, tópica… Así es la única frase que conocemos en la que Celso Lagar se decidiera a definir su arte, nada menos que el primer “ismo” español: el planismo, formulación de una pintura con vagos préstamos del fauvismo, el cubismo y el futurismo. Sin duda aquella frase es el resultado de la improvisación, del no saber qué decir o del no saber cómo precisar una pintura que adivinaba nueva, diferente, rompedora y, sobre todo, original. Sin embargo, esta es precisamente la realidad de nuestra primera vanguardia artística, la realidad de nuestros jóvenes pintores españoles y de algunos extranjeros que formaron parte de ella. Existió desde el principio una carencia básica de lo teórico, capaz de sustentar o de justificarse las prácticas individuales. Ello se debió en parte a la rápida formación de los artistas y a la superficial asimilación de unos presupuestos artísticos que fácilmente se podían reproducir, o directamente copiar, en sus formas y colores.

libro
Autor: Isabel García García
ISBN: 9788492441310
Idioma: Español
Precio: 20 €